martes, 22 de abril de 2014

Buenrollismo cultural. Capítulo 3: las Vacas Sagradas no pueden ir al matadero


¿Recuerdan el capítulo anterior? Andábamos con que tal es en este país la obsesión por quedar siempre bien (y si se puede, por encima del vecino) que en cuanto nos enseñan la etiqueta de “indiscutible” ejecutamos el taconazo y la genuflexión, así carezcamos de la menor idea de qué versa el asunto, o sí pero nos dé repelús. Ahora viene cuando la matan, ¿qué pasa cuando alguien se opone abiertamente a esas "sentencias inamovibles"?

Comienzo mi argumentación con un ejemplo: Coca-Cola utilizaba aquel famoso eslogan de “X millones de personas no pueden estar equivocados”. Habrá pocos productos de consumo tan populares. Sin embargo, si alguien afirma que no le gusta se le respeta y se considera perfectamente normal que tome otra cosa. Extiéndase esto a cualquier ejemplo del hit-parade de la alimentación: el jamón serrano, el vino tinto, la pizza, la cerveza o el omnirrecurrente huevo frito… Sí, es estadísticamente probable que te gusten, pero en caso contrario no es ningún crimen.

¿Por qué demonios, entonces, es tildado de analfabeto e ignorante quien no comparte la afición por Mozart, los cuadros de Dalí o la obra de Shakespeare? Porque resulta que en el arte y la cultura, facetas de la vida opinables por antonomasia, hay verdades IRREFUTABLES. Vaya por Dios. No, no me venga con que si sus gustos, que si la época, que si bla, bla, bla… No señor: las obras universales  y los patrimonios culturales le tienen que gustar sí o sí. Y vaya quitándose esa costumbre de decir en voz alta lo contrario porque queda usted como un palurdo.

Si no le encuentras la gracia al Guernika de Picasso o al Grito de Munch te lo callas, porque lo que queda bien en sociedad es analizar sus estructuras caóticas, comentar la simbología desgarrada de sus formas y cualquier otra tontería intelectualoide que se te ocurra mientras te acaricias el mentón con aire de interesante. Luego a lo mejor no querrías verlos colgados ni el retrete de tu garaje porque te parecen horrorosos, pero apúntate al carro de los que dicen olé, pues así podrás mirar por encima del hombro a todos los que disienten.

¿Te consideras melómano? Pues tienes que derretirte de placer con la música clásica, se te deben saltar lágrimas de emoción al escuchar ópera y tus sentidos han entrar en éxtasis con el jazz. Por cierto, el flamenco ya ha dejado de ser para minorías, puedes usarlo también. Ah, y vete familiarizando con la música electrónica de autor (ejem, ejem...), es lo que está viniendo. ¿Que no los entiendes? Porque serás un inculto. ¿Qué los has escuchado en profundidad y siguen sin producirte placer auditivo? Son géneros universalmente “deliciosos”, si no te entran el problema lo tienes tú.

Ah, vale… Que has salido rebelde, ¿verdad? ¡Lo tuyo es el rock! Pues nada, apunta: Led Zeppelin, Rolling Stones, Bob Dylan, Bruce Springsteen, U2…  Si vas a nombrar algo que tenga menos de 25 años procura que haya salido hasta la saciedad en todas las revistas de gafapastas, para asegurarte de que se trata ya de otro topicazo. ¿Que te parecen sobrevalorados? ¿Cuántas veces tengo que repetirte que tu opinión no tiene necesariamente que ver con lo que opinas? Son geniales porque están comúnmente aceptados como tal. Y ya está, no le des más vueltas. Respondes “amen” y quedas genial.

El cine tipo Terminator 2 o cualquier película de Paco Martínez Soria es con lo que te has entretenido toda la vida; hasta ahí bueno… cada uno en su intimidad hace lo que quiere. Ahora bien, hasta que un “consejo de sabios” no anuncie oficialmente que de tan kitsch o tan retro ya se ha vuelto una obra de arte, hazme el favor de no decirlo en voz alta porque parecerás retrasado. Por ahora puedes ir pinchando al “Me gusta” de títulos como Ciudadano Kane, El Padrino, Psicosis, y alguna otra de tiempos pretéritos, las hayas visto o no, porque es un horrendo crimen declararte contrario al dogma. Y si puede ser, ya que estás, que tus actores y actrices favoritos se hayan muerto ya: Marilyn, Marlon Brando, Audrey Hepburn, Cary Grant… Aunque ni siquiera les pongas la cara, no te preocupes: estas invirtiendo en valores seguros. ¿O es que acaso ibas a decir que te parecen mejores Edward Norton y Catherin Zeta Jones? ¡¡Por favor!!

Creo que no es necesario seguir saltando de disciplina en disciplina, el “destripe” iba a seguir siendo el mismo. No, no ataco a las vacas sagradas de cada modalidad de arte, pues la mayoría gozan de tal predicamento por razones de peso, sino al talibanismo que defiende a ultranza que hay piedras 100% inamovibles y que todo aquel que opine al contrario es un sacrílego.

Se puede ser muy aficionado a algo, pero comprender que pueda existir una opinión distinta e incluso contraria es cuestión de calidad personal. Por tanto, y sobre todo, no tengan miedo a esos intransigentes: unos sólo encuentran su afirmación personal en la defenestración de los demás; otros, simplemente, pecan de ese analfabetismo que tanto condenan, pero la mejor defensa es un buen ataque, no vaya a ser que les pregunten la lección y resulte que no se la saben…

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