¿Recuerdan el capítulo
anterior? Andábamos con que tal es en este país la obsesión por quedar siempre
bien (y si se puede, por encima del vecino) que en cuanto nos enseñan la
etiqueta de “indiscutible” ejecutamos el taconazo y la genuflexión, así
carezcamos de la menor idea de qué versa el asunto, o sí pero nos dé repelús.
Ahora viene cuando la matan, ¿qué pasa cuando alguien se opone abiertamente a
esas "sentencias inamovibles"?
Comienzo mi argumentación con
un ejemplo: Coca-Cola utilizaba aquel famoso eslogan de “X millones de personas
no pueden estar equivocados”. Habrá pocos productos de consumo tan populares.
Sin embargo, si alguien afirma que no le gusta se le respeta y se considera
perfectamente normal que tome otra cosa. Extiéndase esto a cualquier ejemplo
del hit-parade de la alimentación: el jamón serrano, el vino tinto, la pizza,
la cerveza o el omnirrecurrente huevo frito… Sí, es estadísticamente probable
que te gusten, pero en caso contrario no es ningún crimen.
¿Por qué demonios, entonces,
es tildado de analfabeto e ignorante quien no comparte la afición por Mozart,
los cuadros de Dalí o la obra de Shakespeare? Porque resulta que en el arte y
la cultura, facetas de la vida opinables por antonomasia, hay verdades
IRREFUTABLES. Vaya por Dios. No, no me venga con que si sus gustos, que si la
época, que si bla, bla, bla… No señor: las obras universales y los patrimonios culturales le tienen que gustar
sí o sí. Y vaya quitándose esa costumbre de decir en voz alta lo contrario
porque queda usted como un palurdo.
Si no le encuentras la gracia
al Guernika de Picasso o al Grito de Munch te lo callas, porque lo que queda
bien en sociedad es analizar sus estructuras caóticas, comentar la simbología
desgarrada de sus formas y cualquier otra tontería intelectualoide que se te
ocurra mientras te acaricias el mentón con aire de interesante. Luego a lo
mejor no querrías verlos colgados ni el retrete de tu garaje porque te parecen
horrorosos, pero apúntate al carro de los que dicen olé, pues así podrás mirar
por encima del hombro a todos los que disienten.
¿Te consideras melómano? Pues
tienes que derretirte de placer con la música clásica, se te deben saltar lágrimas
de emoción al escuchar ópera y tus sentidos han entrar en éxtasis con el jazz.
Por cierto, el flamenco ya ha dejado de ser para minorías, puedes usarlo
también. Ah, y vete familiarizando con la música electrónica de autor (ejem,
ejem...), es lo que está viniendo. ¿Que no los entiendes? Porque serás un
inculto. ¿Qué los has escuchado en profundidad y siguen sin producirte placer
auditivo? Son géneros universalmente “deliciosos”, si no te entran el problema
lo tienes tú.
Ah, vale… Que has salido rebelde,
¿verdad? ¡Lo tuyo es el rock! Pues nada, apunta: Led Zeppelin, Rolling Stones,
Bob Dylan, Bruce Springsteen, U2… Si
vas a nombrar algo que tenga menos de 25 años procura que haya salido hasta la
saciedad en todas las revistas de gafapastas,
para asegurarte de que se trata ya de otro topicazo. ¿Que te parecen
sobrevalorados? ¿Cuántas veces tengo que repetirte que tu opinión no tiene
necesariamente que ver con lo que opinas? Son geniales porque están comúnmente
aceptados como tal. Y ya está, no le des más vueltas. Respondes “amen” y quedas
genial.
El cine tipo Terminator 2 o
cualquier película de Paco Martínez Soria es con lo que te has entretenido toda
la vida; hasta ahí bueno… cada uno en su intimidad hace lo que quiere. Ahora
bien, hasta que un “consejo de sabios” no anuncie oficialmente que de tan
kitsch o tan retro ya se ha vuelto una obra de arte, hazme el favor de no
decirlo en voz alta porque parecerás retrasado. Por ahora puedes ir pinchando
al “Me gusta” de títulos como Ciudadano Kane, El Padrino, Psicosis, y alguna
otra de tiempos pretéritos, las hayas visto o no, porque es un horrendo crimen
declararte contrario al dogma. Y si puede ser, ya que estás, que tus actores y
actrices favoritos se hayan muerto ya: Marilyn, Marlon Brando, Audrey Hepburn,
Cary Grant… Aunque ni siquiera les pongas la cara, no te preocupes: estas
invirtiendo en valores seguros. ¿O es que acaso ibas a decir que te parecen
mejores Edward Norton y Catherin Zeta Jones? ¡¡Por favor!!
Creo que no es necesario
seguir saltando de disciplina en disciplina, el “destripe” iba a seguir siendo
el mismo. No, no ataco a las vacas sagradas de cada modalidad de arte, pues la
mayoría gozan de tal predicamento por razones de peso, sino al talibanismo que
defiende a ultranza que hay piedras 100% inamovibles y que todo aquel que opine
al contrario es un sacrílego.
Se puede ser muy aficionado a
algo, pero comprender que pueda existir una opinión distinta e incluso
contraria es cuestión de calidad personal. Por tanto, y sobre todo, no tengan miedo
a esos intransigentes: unos sólo encuentran su afirmación personal en la
defenestración de los demás; otros, simplemente, pecan de ese analfabetismo que
tanto condenan, pero la mejor defensa es un buen ataque, no vaya a ser que les
pregunten la lección y resulte que no se la saben…
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