miércoles, 27 de noviembre de 2013

LCDP - Presentación

Pueden llamarlo “moto”. Pueden, incluso, convenir socialmente que ha de recibir ese nombre. Puede ser más conveniente para sus vidas que sea una moto y hasta desearlo con todas sus fuerzas. Demonicen también a los antimotistas que se niegan a aceptarlo. Lo que a ustedes les dé la gana. Pero si no presenta ruedas ni manillar, ni emite ruido de motor alguno, sino que tiene cuatro patas y maúlla, señoras y señores, se pongan como se pongan, es un gato. Y yo no pienso llamarlo de otra manera.

Para quienes no hayan estudiado filosofía, o ya no recuerden aquella lección, el mito de La Caverna de Platón, resumiendo mucho y muy poco ortodoxamente, viene a ser una metáfora que explica que la verdadera forma e imagen de las cosas, su esencia real, está a nuestras espaldas y que lo que nosotros vemos es la sombra o la imagen de ellos que proyectan delante de nuestros ojos los padres, los maestros y, en general, quienes tienen poder para “manipularnos” (metafórica y/o literalmente). A día de hoy no hay ente con mayor poder para conducirnos por éste o aquel sendero que los medios de comunicación, y de entre ellos la televisión sigue llevándose la palma; de ahí el juego de palabras (un tanto barato, lo admito) entre el filósofo de la Grecia antigua y el lugar donde se rueda un programa.

Supongo que tendrá un poco de culpa el hecho de nacer inconformista y contestón, y otro poco el haber sido formado como traductor (por el hábito de tomar la información, procesarla y reproducirla de un modo distinto), pero cada día y a cada momento me topo con leyendas urbanas, falsos mitos, tópicos manidos, versiones oficiales y mentiras comúnmente aceptadas que hacen que me escuezan los ojos ante su falta de conexión con la realidad que tenemos delante y que, a algunos al menos, nos parece evidente. De ahí que me haya propuesto mediante estos iconoclastas textos, de producción propia o traducidos de otros autores, el girarles la cabeza de modo que ustedes, estimados lectores, puedan ver también lo que YO CREO que tienen detrás. Este blog sería un auténtico triunfo si consigo que al menos a una persona le pique el gusanillo y practique de modo autónomo el sano deporte de cuestionarse lo que nos venden como verdadero. Sé que es peliagudo; si quisiera asepsia y confort escribiría sobre los mapas de isobaras.

Imagino que en más de una ocasión alguien me tildará de retorcido, malpensado y paranoico que ve conspiraciones por todas partes; no me preocupa en absoluto, estoy tan acostumbrado a que me llamen eso y cosas peores como lo está cualquiera que tenga por costumbre poner en duda lo que le meten por los ojos y llevar la contraria a quienes dicen estar en posesión de la verdad absoluta. Dado que, firmemente, no creo que ésta exista, a título particular trato de no ser moralista ni hacerme pasar por un iluminado; con tal motivo las mayúsculas del párrafo de arriba: puedo estar tan equivocado como cualquiera. Luego que cada cual decida qué tomate frito compra; lo que yo pretendo es que al menos tengan un par de marcas para comparar, y que el recipiente sea transparente y se vea lo que hay dentro.

Por tanto, buenos días, buenas tardes o buenas noches, según sea la hora a la que están leyendo esto, gracias por estar haciéndolo y espero que les sea sabroso y les sirva de un modo positivo.

Si un día desaparezco, como en la canción de Def Con Dos, en el maletero de un Falcon Negro es que habré dado en alguna diana delicada…

No hay comentarios:

Publicar un comentario